sábado, enero 30, 2010

Tiempo de terror


Pensando en nosotros, escapando de nuestras vidas: buscándonos y encontrándonos en otras miradas, somos conscientes de lo que vendrá: todo tiene un final. Todo llega a podrirse, perecer o a marchitarse.

Es lo mismo.

Necesitamos de un tiempo de terror para amar. Necesitamos de una vida tortuosa para sentir la más dulce melancolía. No sé por qué me siento así.

¿Será que Enero me emputa igual que los fanáticos?

Fanáticos de la religión, de la música, de sí mismos.

Enero destruye esta ciudad, destruye mis más caros anhelos.

Y el frío, carajo, el frío me pierde en reflexiones.

Creo que debo silenciar mis quejas. Al fin y al cabo, todo está en la mente.

Pero la lluvia.

La lluvia nos hace todo esto: el terror en su máxima expresión: no puede medirse.

domingo, diciembre 27, 2009

Felices Fiestas

Dado que me he encontrado escaso de publicaciones, les tengo un regalo interesante para que vayan saboreando:

El retrato del niño llorando, de Bruno Amadio.

Feliz año y que este retrato les de buena suerte para el 2010.

viernes, diciembre 11, 2009

EL PROBLEMA GÓTICO



Dedicado a Luna Spktra.

En el cuadro de Edward Munch, "El vampiro", ¿qué vemos? ¿Un hombre andrógino o una mujer caballerosa?


Alguna vez me he preguntado si esa clase de subcultura existe. ¿Leerán algo para justificarse? ¿Sabrán que existen más personajes en Drácula que el mismo Drácula? ¿Se darán cuenta que "Entrevista con el vampiro" es más una novela filosófica sobre la muerte que una novela de caballeros vampíricos? ¿Sabrán acaso que Frankenstein es una novela naturalista? ¿Tendrán alguna idea sobre la colectividad del gótico literario, rescatando la idea del antiheroicismo de sus personajes? ¿Se darán cuenta que la vestimenta gótica actual es más inglesa que francesa, tomando como principio que lo gótico tuvo un apogeo extraordinario en Francia originalmente? ¿Tendrán alguna idea sobre quién era Erszebeth Bathory o Vlad Tepes, el empalador? ¿Se imaginarán que el vampirismo no sólo necesita de Bram Stóker, sino de E.T.A. Hoffmann? ¿Tendrán conciencia sobre el concepto original del gótico en las obras literarias? ¿Sabrán, quizás, diferenciar entre suicidio y parodia de la muerte? ¿Tendrán alguna idea sobre la pinta que se gastaba el señor Drácula en la novela de Stóker, siendo Bela Lugosi el original fundador de esa pinta en el cine, y no el personaje en sí?

Cáspita: tengo muchas dudas, yo no soy gótico, pero trato de escribir, y leo mucho de esta literatura. ¿Estaré relegado a ser un paria, sólo por el hecho de no vestirme como esos muchachos andróginos? La caballerosidad nació en las novelas históricas y realistas: desde el mismo Walter Scott, pasando por las tradiciones orales escandinavas e inglesas (Beowulf), hasta Fredric Brown; en el gótico Literario los villanos, monstruos y deidades eran salvajes: mataban sin asco a jovencitas rompiéndoles el cuello (Frankenstein), hacían beber su sangre a jovencitas virginales a la fuerza (Drácula), pisaban a niñas sin compasión (Dr. Jekill y Míster Hyde), eran patéticos antihéroes (Melmoth el Errabundo), eran cobardes (La ajorca de Oro), puritanos (Arcilla de Insmouth), creían en las mujeres como adornos diabólicos y estúpidos (El retrato de Dorian Gray), si eran niños, también podían ser desgraciados malhablados (Otra vuelta de Tuerca), eran hijos manipulados por sus madres (Psicosis), viejos "violadores" de vecinas inocentes (El bebé de Rosemary), drogadictos débiles (El vampiro, El horla), obsesivos nerviosos que se ponían a matar viejitos sin caballerosidad alguna (El corazón delator) e inmundos machistas (El castillo de Otranto, El sótano, y muchas, pero muchas novelas más)...

La mirada de Max Schreck (Nosferatu para los que no lo conocían como ser humano) anuncia que lo dicho sobre su esencia puede ser cierto...

Perdedores romantocoides son la imagen icono del vampirismo gótico: pero bueno, así se selló en el cine, mientras que en la literatura no: Drácula ofrece un bebé recién nacido a sus amantes vampíricas sin rubor humanitario, viola oralmente a dos de las heroinas y sucumbe sin decir lo siento a pesar de matar a unos cuantos a través de los siglos; El conde Marlow de "El misterio de Salem´s Lot" mata a la heroína a mitad de la novela, sin asco, con gusto e incluso pensando en ella como una sirvienta de sus deseos; Lestat el Vampiro es más filosófico, pero a pesar de esto, mata a seres humanos sin preocuparse por manchar o no el piso (de hecho, es el vampiro más raro de la historia, porque es... romántico); en La Estaca de Laymon los vampiros son zombies depravados a los que les gusta beber sangre infantil; en la vida real, los acusados de vampirismo lo eran por beber las menstruasiones de sus víctimas (qué fino, qué caballeroso), Albert Fisch, quien decía convertirse en vampiro durante la luna llena (una mezcla entre vampiro y licántropo) se comió a una niña y dijo que los glúteos eran lo mejor tostados; Tsutomu Miyazaki, el asesino otaku, tenía más de dos mil vídeos sobre fanatismo del terror, entre ellas, un cuarenta por ciento sobre vampiros y otros "seres elegantes": mató a cuatro niñas de entre tres a cinco años: las desmembró como pollos, y eso que él no sentía cierta repulsión por sus actos.
¿Me siguen?
La caballerosidad nace con la acción, no con la pose.
Pero, dado que estamos hablando sobre el problema del gótico actual...
¿Cuándo se verá un cambio fundamentado de lo gótico, tomando en cuenta su marco teórico?

Aún guardo alguna esperanza sobre eso.

domingo, octubre 04, 2009

EL TERROR DE LA CLASE MEDIA

Me he llevado una gran impresión al constatar que la literatura de terror se está pareciendo cada vez más un homenaje a la clase media alta que un homenaje a las letras.
Pongamos ejemplos:
- Arturo, el personaje de la Caja Mecánica de Miguel Ángel Gálvez, es un tipo que bien podría haber estado el 24 de mayo de 2008 maltratando campesinos. Clase media, pues.
- Todos, o casi todos los personajes de las novelas de Stephen King son acomodados, o tienen plata o reciben herencias, y no pasan hambre ni ratos feos por la crisis.
- Los héroes de las novelas Apocalipsis Z de Manuel Loureiro, Soy Leyenda de Richard Matheson, Déjame entrar de Jhon Ajvide Lindqvist y las sosas y empalagosas sagas vampíricas de Stephenie Meyer, son personas acomodadas.
- Los tipos que narran su camino hacia la locura, en los mitos de Cthulhu de Lovecraft, nunca hablan de la crisis, ni de que no comieron ese día, etc.
- Los personajes de los relatos de Clive Barker son de clase media, casi todos.
- Peter Straub no deja de recordar, en sus novelas, que los personajes principales trabajan y tienen auto, casa, piscina.

En fin, estaría realizando toda una larga lista, pero esta tarea ya la hice antes y no quiero volver a hacerla.

Ahora analicemos pues la temática:

La literatura de terror y la gótica no necesariamente deben apartarse del camino de la realidad: existen novelas y relatos impresionantes cercanos a la crisis: pero a la vez, cuando hablamos de crisis o leemos sobre crisis en novelas de terror, le hacemos caso más a la crisis que al fantasma que se asoma por la cortina roída... así es la crisis, es terrible, horrorosa, y sí: escribir terror también implica involucrar la realidad inmediata. A pesar de que la clase media ya tiene un espacio libre para preocuparse de esas cosas, a los pobres también les pasa peores cosas: recordemos el relato Lo prohibido de Clive Barker (el único relato suyo donde se mencionan a los pobres de verdad), El Exorcista de William Peter Blatty (pobre padre Karras, pobre madre de padre Karras: infeliz madre Mcneill), El perro rabioso de Horacio Quiroga (pobre enfermo), etc.
Hasta que no exista una novela de terror eficaz como El no nacido de David Shobin (no la película de mierda que hicieron con la tipa de Cloverfield) u otras obras que ahorita no se me vienen a la mente... comenzaré a creer que las novelas de terror son producto de escritorzuelos truchos que producen sin sentir alguna vez hambre...